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Palabras de la Embajadora Robin Bernstein en la presentación de la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella
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enero 5, 2021

 

Muchas gracias. Señor Presidente, Señora Vicepresidente, Canciller, miembros del cuerpo diplomático, señoras y señores.  No puedo decir lo honrada que me siento de estar hoy aquí y recibir esta condecoración. Significa mucho para mí.

Nunca olvidaré el honor que supuso saber que el presidente Trump me nominó para ser embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana.  Como residente de Florida y vecina de la República Dominicana, una designación aquí fue un sueño hecho realidad.  Ya sabía mucho sobre su hermoso país, y nuestra especial relación, que se alimenta de fuertes lazos culturales y familiares.

Y como judío estadounidense, la oportunidad de servir aquí fue especialmente significativa para mí, en un país que abrió sus brazos a un pueblo judío que buscaba refugio de las atrocidades en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde el momento en que inicié mi proceso de confirmación y finalmente bajé del avión aquí, prometí crear una relación bilateral más fuerte entre nuestras dos grandes naciones.  Desde la seguridad, la inversión y el comercio, la preparación para los desastres y la educación, he trabajado incansablemente para cumplir con mi palabra.  Aunque el coronavirus nos ha traído nuevos obstáculos y desafíos, hemos continuado fortaleciendo nuestra relación y nos hemos acercado aún más como naciones.

Creo que estamos en un momento clave de nuestra relación con la República Dominicana, en muchas áreas: nuestra relación política, la cooperación militar y de las fuerzas del orden, los flujos de comercio e inversión, los vínculos deportivos y culturales, por nombrar algunos. Los Estados Unidos sigue ayudando a la República Dominicana frente a la pandemia del COVID-19, como lo demuestra la ayuda extranjera que ha sido posible gracias a la generosidad del pueblo estadounidense y a la acción del Gobierno de los Estados Unidos.

Nos hemos mantenido unidos, tanto en las Naciones Unidas como en otras partes, para hacer frente a los duraderos desafíos de nuestro tiempo: la amenaza que representa Irán, el régimen autoritario de Venezuela y muchos otros desafíos de política exterior en los que hemos contado con nuestra colaboración con la República Dominicana para hacer progresos significativos.

Es muy satisfactorio poder reflexionar sobre lo que hemos logrado juntos.  Hemos trabajado para combatir temas como el zika, la violencia de género, la trata de personas, el narcotráfico, la crisis turística de 2019 y las violaciones de los derechos humanos.  Espero que me recuerden como defensora de las mujeres, los niños y los miembros más vulnerables de la sociedad a través de nuestras iniciativas como Vitamin Angels, la Academia de Mujeres Empresarias y nuestro programa SAFE para estudiantes atletas.

Pero aunque no estaré aquí para trabajar con usted y su gobierno en estos asuntos, quiero que sepa que tengo plena confianza en el equipo que dejo aquí.

Como sabe, los cambios en la administración son una parte natural y normal de la gobernanza democrática, y estoy muy orgullosa de los principios del estado de derecho y la capacidad de resiliencia institucional, características de nuestra democracia.

Sé que hay mucho potencial para trabajar juntos en el futuro en las prioridades que su administración ha establecido, desde unas relaciones más fuertes con los Estados Unidos, reformas para avanzar en la democracia, la transparencia, la lucha contra la corrupción, hasta la seguridad civil, la protección de sus activos estratégicos y el aumento de los volúmenes de inversión de los Estados Unidos.  Nuestra fuerza y colaboración es inquebrantable incluso en períodos de grandes desafíos y cambios.  Una República Dominicana democrática, segura y próspera es de interés para ambas naciones.

Acepto con la más profunda gratitud este alto honor, este reconocimiento, la Orden al mérito de Duarte, Sánchez y Mella, no sólo en mi nombre, sino en el de mi equipo en la Embajada de Santo Domingo, el Departamento de Estado y la Administración Trump.  Es un símbolo de la amistad y el respeto que existe entre nuestros dos países y siempre estará en un honroso lugar en mi hogar.

Su nación me ha recibido con los brazos abiertos.  República Dominicana, siempre estarás en mi corazón. Somos más fuertes juntos.  Como siempre y para siempre – Estamos Unidos.

Muchas gracias, Señor Presidente.